Ir al contenido principal

A MI MANERA / HE PERDIDO EL NORTE Y EL SUR

Foto: M.E.


Los rayos cósmicos impactan en las montañas,
Proceden de la luna, mas no les veo.
Es de noche, las estrellas que brillan en el cielo
parece que nublan la esencia de mis retinas.
Miro a un lado, a otro, a los cuatro puntos cardinales
y parece que mi mirada está adormecida.
Mis oídos oyen, pero no escuchan, y parezco ir
por unos caminos que no existen y no tienen fin.
He perdido el norte, el sur, y no sé donde estoy.
¿Qué he hecho para meterme entre tinieblas?
Me doy cuenta de que mi ignorancia es grande
y todo indica que no tengo remedio.
Me resisto, enfurezco, lucho en mi propia contra;
los espacios mentales están llenos de monotonía.
Veo que desaparecen  las tres dimensiones
Ha sido un día triste y mi cerebro se ha estrellado.
Mi palpitar se apaga, mis amigos y amigas,  se van.
Mi forma de ser se altera, ¿pero qué puedo hacer?
Me he encerrado en mi mismo para escapar,
pero no veo la salida a esa presión que me agobia.
Gritaría de impotencia y vibrarían  las montañas.
Siento frío, tirito de frío y las lágrimas se congelan.
Mientras, los rayos cósmicos arañan la tierra,
los oídos están cada vez más sordos;
solo perciben sonidos de alta intensidad
sin articulación posible de palabras
incapaces de escapar de mi interior
que es donde no deben estar.

MANUEL ESPAÑOL

Comentarios

Entradas populares de este blog

HORA BRUJA / LUNA LLENA EN PRIMAVERA

La luna llena en primavera siempre resulta sorprendente, vista desde donde sea. Crecen las ilusiones, se ven montañas y ríos que atrapan hasta fuera de tus órbitas, mientras la mente se dispara dando vueltas y más vueltas. Ríes, lloras de emoción por lo desconocido que te parece un mundo extraño. Es el poder de la noche que ilumina, aunque no te des cuenta, por fuera y por dentro, y hasta por donde no se ve. Aprovecho esa situación desconocida y comienzo a subir por unos relieves extraños que agitan el ritmo de tus sentimientos. Poco a poco me introduzco en una zona de lagos con ninfas juguetonas y bosques salpicados por seres traviesos que te remojan,  e incluso corceles alados  que saludan desde lo alto de la atmósfera a este alocado terrícola y eterno despistado llamado Gabino.  Y mi cuerpo sonríe, asciende despacio, sin prisas, tan solo superado por la mente quieta y callada, mientras participo de una danza que invita a bailar con la imaginación. Es el...

CUENTO DE NAVIDAD / EL “GORDO” LLEGA A BIESCAS

Foto nocturna de la Plaza de Biescas, robada a  Jesús Romo. Perdona, amigo No me ha tocado la lotería y me siento muy feliz. No tengo el menor reparo en decir que estoy rodeado de las más maravillosas estrellas. El gran premio esparce sus deseos sobre mí, hechos realidad, cada mañana cuando despierto. “Eres un afortunado, Gabino”, me digo a mi mismo en silencio y a veces con la voz muy alta. Mi Jimena del alma me mira con dulzura casi siempre, a la vez que perdona mis infidelidades a sabiendas que casi permanentemente de noche y a veces entre nubes o cara al sol aunque descamisado, vagabundeo nadando por las aguas del firmamento y sonriendo mientras danzo rítmicamente a través de las constelaciones. Ella es mi gran estrella, excepto cuando gruñe. Que ya se sabe, que a lo largo de la vida, si no hay algunos toques suaves de sal y pimienta, todo resulta muy plano y monótono. Es 22 de diciembre y estamos en Biescas para disfrutar de las Navidades. Uno de los vecino...
La luna llena en primavera siempre resulta sorprendente, vista desde donde sea. Crecen las ilusiones, se ven montañas y ríos que atrapan hasta fuera de tus órbitas, mientras la mente se dispara dando vueltas y más vueltas. Ríes, lloras de emoción por lo desconocido que te parece un mundo extraño. Es el poder de la noche que ilumina, aunque no te des cuenta, por fuera y por dentro, y hasta por donde no se ve. Aprovecho esa situación desconocida y comienzo a subir por unos relieves extraños que agitan el ritmo de tus sentimientos. Poco a poco me introduzco en una zona de lagos con ninfas juguetonas y bosques salpicados por seres traviesos que te remojan,  e incluso corceles alados  que saludan desde lo alto de la atmósfera a este alocado terrícola y eterno despistado llamado Gabino.  Y mi cuerpo sonríe, asciende despacio, sin prisas, tan solo superado por la mente quieta y callada, mientras participo de una danza que invita a bailar con la...