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EL CANDIL / LOS CUATRO ELEMENTOS FEROCES


Hay veces en las que reconozco ser un poco burro, que me encorajino de tal manera, que no me entiendo ni a mí mismo, que discuto con mi propio yo, y eso que no me gusta que me lleven la contraria ¿Verdad señores Trump, Puigdemont,  Kim Jong-un y Putín? Pero qué van ustedes a saber de este plumilla insignificante que no entiende cómo hay millones de personas que mueren de hambre en el mundo mientras se gastan cifras astronómicas multibillonarias, en hacer la guerra y no el amor, y que presumen para amedrentarse mutuamente a ver quien es el más fuerte, quien mete más miedo a quien en este mundo globalizado más para lo malo que para lo bueno. ¿Qué es lo que pinta don Carles, es decir el “mago de Bruselas” junto a este trio de oro tan rebajado a los criterios infernales de la tierra en los que se juntan activamente el siempre temible dios del trueno Thor que tantas y desordenadas tormentas provoca, el pugilista invasor ruso y “metementodo” que provoca grandes escozores cuando lanza sus aguijones clavándolos también en los corazones nobles. Y no nos olvidemos del coreano lanzacohetes a distancia, muy limpio él lavando millones de cerebros. Pero no voy a lanzar más epítetos descalificativos, que me pondré más burro de lo que reconozco, y siempre uno ha sido muy elegante en el juego sucio. ¡Ay, qué cuatro elementos tan feroces!
 Que no, don Carles, no piense que me olvido de usted, y escuche si es que sabe leer en español, que seguro que sí, o se hace el tonto, que no lo es. Algo de miopía sí que demuestra, y por eso de que somos compatriotas, mal que le pese, quiero ayudarle. Perdone por mis consejos no solicitados. No se mire tanto el ombligo, que cuanto más lo haga le saldrán muchas úlceras, y eso le hará aún más desagradable. ¿Verdad que si Tabarnia y los ciudadanos del Valle de Arán pidieran la separación nacional  de Cataluña no le haría ninguna gracia y hasta les llamaría paletos? Le ruego que pise de manera firme y no haga tanta magia, que a sus trucos les vemos venir. “Bone nit”. Descanse pacíficamente (no digo en paz) y no vuelva; no nos haga más españoladas.

MANUEL ESPAÑOL





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