Ir al contenido principal

A MI MANERA / DEMASIADOS GALLOS EN EL GALLINERO


No aguanto más y he decidido reventar hasta no quedar nada dentro, por lo menos en intenciones. Hay que eliminar la suciedad. Ya vale, que siempre trato de evitar en mis páginas  los temas políticos porque soy muy respetuoso con todas las ideologías y no quiero dejar a nadie herido. Mi indignación va en aumento. Las bases merecen todos mis respetos, pero algunos de sus cuadros son unos impresentables. Lo digo como lo siento. Y lo digo después de haber deshojado una a una varias toneladas de margaritas. Ya me he cansado y como decimos en esta tierra todavía llamada España, aunque para gustos están los colores, al pan pan y al vino vino. Que ya está bien, que estamos asistiendo en la Casa del Pueblo (Congreso de los Diputados) al más lamentable de los espectáculos. Allá donde se deben seguir las huellas del respeto y la consideración, la suciedad verbal causa repugnancia. El hemiciclo parece un gallinero en el que hay demasiados gallos con ganas de pelea encarnizada y gravemente peligrosa. Y hablan de manos abiertas. A mi que no me señalen, que soy pueblo, pero por esos derroteros no les autorizo a hablar en mi nombre. Demasiado lenguaje mitinero, bajo, y poco inteligente . Me callo porque no quiero caldearme más, que no es bueno para la salud. Por favor, señores gallos: no nos martiricen. Y determinados besitos, en privado.


MANUEL ESPAÑOL

Comentarios

Entradas populares de este blog

HORA BRUJA / LUNA LLENA EN PRIMAVERA

La luna llena en primavera siempre resulta sorprendente, vista desde donde sea. Crecen las ilusiones, se ven montañas y ríos que atrapan hasta fuera de tus órbitas, mientras la mente se dispara dando vueltas y más vueltas. Ríes, lloras de emoción por lo desconocido que te parece un mundo extraño. Es el poder de la noche que ilumina, aunque no te des cuenta, por fuera y por dentro, y hasta por donde no se ve. Aprovecho esa situación desconocida y comienzo a subir por unos relieves extraños que agitan el ritmo de tus sentimientos. Poco a poco me introduzco en una zona de lagos con ninfas juguetonas y bosques salpicados por seres traviesos que te remojan,  e incluso corceles alados  que saludan desde lo alto de la atmósfera a este alocado terrícola y eterno despistado llamado Gabino.  Y mi cuerpo sonríe, asciende despacio, sin prisas, tan solo superado por la mente quieta y callada, mientras participo de una danza que invita a bailar con la imaginación. Es el...

CUENTO DE NAVIDAD / EL “GORDO” LLEGA A BIESCAS

Foto nocturna de la Plaza de Biescas, robada a  Jesús Romo. Perdona, amigo No me ha tocado la lotería y me siento muy feliz. No tengo el menor reparo en decir que estoy rodeado de las más maravillosas estrellas. El gran premio esparce sus deseos sobre mí, hechos realidad, cada mañana cuando despierto. “Eres un afortunado, Gabino”, me digo a mi mismo en silencio y a veces con la voz muy alta. Mi Jimena del alma me mira con dulzura casi siempre, a la vez que perdona mis infidelidades a sabiendas que casi permanentemente de noche y a veces entre nubes o cara al sol aunque descamisado, vagabundeo nadando por las aguas del firmamento y sonriendo mientras danzo rítmicamente a través de las constelaciones. Ella es mi gran estrella, excepto cuando gruñe. Que ya se sabe, que a lo largo de la vida, si no hay algunos toques suaves de sal y pimienta, todo resulta muy plano y monótono. Es 22 de diciembre y estamos en Biescas para disfrutar de las Navidades. Uno de los vecino...
La luna llena en primavera siempre resulta sorprendente, vista desde donde sea. Crecen las ilusiones, se ven montañas y ríos que atrapan hasta fuera de tus órbitas, mientras la mente se dispara dando vueltas y más vueltas. Ríes, lloras de emoción por lo desconocido que te parece un mundo extraño. Es el poder de la noche que ilumina, aunque no te des cuenta, por fuera y por dentro, y hasta por donde no se ve. Aprovecho esa situación desconocida y comienzo a subir por unos relieves extraños que agitan el ritmo de tus sentimientos. Poco a poco me introduzco en una zona de lagos con ninfas juguetonas y bosques salpicados por seres traviesos que te remojan,  e incluso corceles alados  que saludan desde lo alto de la atmósfera a este alocado terrícola y eterno despistado llamado Gabino.  Y mi cuerpo sonríe, asciende despacio, sin prisas, tan solo superado por la mente quieta y callada, mientras participo de una danza que invita a bailar con la...