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EL FOGARIL / ES LA ERMITA DE MI PUEBLO


Dicen mis amigos que se me ve claramente venir, "que este cuando divisa los Pirineos desde Zaragoza en un día claro, ya tira hacia arriba y no hay quien le frene". No sé qué es lo que tiene este mundo de la montaña que me atrae con la fuerza del más poderoso imán. Me explicaré, que con decir que uno es pelaire y montañero enamorado de este mundo cargado de belleza, está dicho casi todo. Pero es que además los de Biescas somos muy amantes de nuestro pueblo, en el que hemos echado las raíces más profundas, con unas montañas que ya forman parte irremplazable de nuestras vidas. Y si además de unos enclaves de privilegio disponemos en pleno monte de la ermita de Santa Elena (en a foto), ya no hay más a lo que podamos aspirar. Que aquí, independientemente de la forma de entender el credo, en lo que todos están de acuerdo es que la madre del emperador Constantino es una santa venerada, hasta por no creyentes. Curiosamente estos últimos pugnan por llevar el paso de la imagen y de la Cruz, el último día de las fiestas de agosto, en una singular procesión desde el pueblo hasta la propia ermita, eso sí, con alguna parada a la que nos unimos todos a fin de reponer fuerzas con botas de vino, queso, tortilla de patata y jamón. Tras la misa oficiada con cuadro de jota incluido, llega la hora de la comida que se han traído los mismos "peregrinos". Al final, los joteros que se han quedado y algunos voluntarios más, ponen en movimiento sus guitarras, se tocan y cantan canciones alegres, y... ¡todos a bailar! De esta manera, más motivos para soñar con el año siguiente, si bien la fiesta continúa todos los días del año en el pueblo, por supuesto el mejor del mundo. Os invito a soñar a todos con alegría. Ya os contaré más historietas. Sed felices, soñad cosas hermosas.

MANUEL ESPAÑOL

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